Por:

Tatiana Moreno Penagos
Yo trabajo y vivo la moda, la amo y la respeto porque es mi pasión y felizmente también mi profesión. Por eso, ver como en mi país tantos la desgastan, y se escudan detrás de ella para llamar “moda” a copias y propuestas mediocres, o como otros la subvaloran y tildan de “superficial” por creer que se trata sólo de gente loca que pone lentejuelas a los vestidos de las modelos, sin saber todo lo que hay detrás de ella; y algunos otros, incluso, la ferian en pasarelas y eventos como si fuera un circo, me indigna y parece un irrespeto hacia todos los profesionales que en ella trabajamos, y que sí queremos hacer las cosas en pro de la moda en Colombia.
“El futuro es el tiempo que nos queda para hacer lo que no hicimos antes”, en eso deberíamos pensar todos aquellos que queremos ver crecer la moda en nuestro país, pero falta mucho por hacer, y a veces pareciera que algunos no quisieran ver consolidada la industria de la moda nacional.


Desfiles, Eventos y Ferias
“En Colombia en este momento no se puede hablar de que hay moda, porque siento que ha habido un desgaste muy grande con tanto evento de moda. Seguramente, esos eventos benefician a la región que las hace desde otras áreas, de hoteles, de restaurantes, esos eventos a la moda como tal le han hecho mucho daño”, dice Alicia Mejía en el artículo para la Revista Fucsia del mes de septiembre de 2010, y muy de acuerdo con ella, pienso que ese tipo de eventos son posiciones egoístas de cada región, que buscan sobresalir individualmente y no en conjunto como sector nacional. No existe un país en el mundo, en el que se lleven a cabo tantos eventos de moda de talla internacional, como actualmente en Colombia (que dentro de poco los veremos compitiendo en cantidad con los reinados de belleza), y eso es desgastante y contraproducente. Francia tiene la Semana de la Moda de Paris, Italia la de Milán, Inglaterra la de Londres y los Estados Unidos la de New York, por nombrar las más importantes; pero no se la pasan llamando de acá para allá a periodistas y medios internacionales e invitándolos a participar en cuanto evento y pasarela de cualquier categoría que exista.

Alguien me dijo muy sabiamente que en este mundo globalizado es mejor no aparecer, que aparecer mediocremente, porque instantáneamente esa mediocridad le da la vuelta al mundo para convertirse en otro relleno más. Me encantaría que todos aquellos que dicen hacer moda entendieran esto y lo aplicaran, y no sólo se dedicaran a mostrar por mostrar productos y colecciones que, en varias o muchas ocasiones han sido pobres, ridículas, y por qué no decirlo, vergonzosas, para estar en una pasarela donde hay medios internacionales, y que dejan muy mal parada la industria y el sector de la moda nacional. 

La moda es un negocio que usa la espectacularidad y a los ídolos como canal de expresión para atraer al consumidor final; y son la belleza, la novedad y el lujo, los valores que la renuevan, la mantienen vigente y la hacen llamativa, pero no por esto es una industria que carezca de seriedad o fondo, así que rebajarla y reducirla sólo a sus modos publicitarios, es indignante e irrespetuoso, además de ilógico, pues muchos de los que lo hacen, son los mismos que trabajan en ella y dicen quererla. Estos que en Colombia se la han vendido al mercado y a la sociedad como un «mero» espectáculo, y no como una industria que mueve millones en el mundo y da trabajo a mucha gente. Quizá sea esa una de las razones por la cual no hay cultura de moda en el país, ni se aprecia, y valora el diseño.
Pero como pretender que la sociedad colombiana la vea de manera diferente, si los primeros en degradarla son precisamente algunos de los organizadores de diferentes eventos de moda en el país, vendiendo las invitaciones de los desfiles, como entradas al circo o un espectáculo más para ir con los amigos, llevar a los niños y comer crispetas, como sucedió en el Cali Expo Show 2009, que deja en el ambiente la sensación de que la moda es un banal espectáculo.
Para dejarlo totalmente claro: el desfile de un diseñador o una marca es una MUESTRA COMERCIAL DE SU PRODUCTO. Para la presentación de un medicamento o de una nueva maquinaria industrial no se venden boletas, sólo se invitan a los profesionales, medios y personas relacionadas. En la misma medida, los invitados a una pasarela de moda deberían ser los periodistas y medios de comunicación especializados en el tema, compradores importantes, clientes potenciales, patrocinadores (necesarios en nuestro país por los costos que implica el montaje y la producción de un desfile), y los invitados especiales del anfitrión y del patrocinador, ¡basta!

Y los Medios de Comunicación…
Pero no sólo los organizadores de ferias y eventos se la toman a la ligera, muchos medios de comunicación como diarios y noticieros, cuando hacen referencia al tema, lo hacen en las secciones de farándula con lo irrelevante del día, y básicamente los comentarios son acerca de las “lindas modelos” o “alguna notica del color de la temporada”; pero no se ve, lee o escucha, cuántos nuevos puestos de trabajo se generaron gracias al crecimiento de cierta marca, o cómo fue la negociación y los términos de compra de una compañía. El sector de la moda es uno de los que más dinamiza la economía del país, y como tal debe reconocerse. En países como Italia o Francia, que entendieron perfectamente lo rentable y millonaria que puede llegar a ser esta industria, los diarios y telediarios dedican semanalmente un espacio en la sección económica, para hablar de la industria de la moda en términos de finanzas, números y resultados, y así darle la importancia socio-económica que merece.

Sucesos como la venta de la marca Divino del diseñador Daniel Hoyos a un grupo económico, para su expansión ¿no son interesantes?, ¿no demuestran en términos económicos la importancia o el crecimiento del sector para el país?
















Mientras todos los que dicen querer la moda deciden verla como una industria seria, agradezco que en Colombia tengamos personas como Catherine Villota, quien con su portal webFashionRadicalsNews, desde hace casi 2 años se ha dedicado transmitir cultura de moda y a dar a conocer, exaltar y buscar a quienes no por “de buenas” o por rosca, llevan algunos años trabajando la moda en Colombia y quienes empiezan a sobresalir en el sector. Gente con talento que está haciendo las cosas como son, siendo originales y novedosos, marcando la diferencia.

Marcas, Copias, Originalidad y Diseño
Es la falta de originalidad otro de los factores que no ha dejado crecer la industria de la moda nacional, pues en nuestro país copiar o literalmente fusilar un producto -o una colección completa de lo que se ve en las pasarelas extranjeras- es lo normal. Muchas de las empresas que dicen producir artículos de moda en Colombia, lo que hacen es tomar las propuestas de otros, sin el menor reparo o respeto, con la típica disculpa de que ya todo está inventado y argumentando que eso es lo que se vende.

¿Eso es lo que vale para ellos la industria nacional?
¿No merece la industria de la que viven, departamentos de diseño que trabajen con seriedad y creatividad?
Proponer o arriesgarse un poco es un tema que no parece interesarles, prefieren copiar y luego mostrarle a la prensa internacional colecciones que son réplicas de las que ellos ya han registrado en otras pasarelas del mundo, sin sentir vergüenza o remordimiento, o 
quizá, sin caer en cuenta del mal que le hacen a la industria nacional; y si esto sigue pasando, seguramente más temprano que tarde, llegará el momento en que los críticos de moda internacional, grandes proveedores y compradores, desistirán de visitar nuestras ferias, pues no valdrá la pena venir a ver lo que ya encontraron en Paris, Milán o Sao Paulo.



«Valioso» para el consumidor de moda en Colombia

















Valioso, una de las palabras que los consumidores de moda en Colombia parecen no conocer. Valorar es apreciar las cualidades de una cosa, cualidades que se asocian a un costo o precio. Pero aquellos en Colombia que se consideran a sí mismos “consumidores de moda” en general, nunca consideran justa la cantidad de dinero a pagar por una prenda. Vivimos en el país del regateo, y Antioquia es la región más destacada, acá hasta nos sentimos orgullosos de ser los mejores en eso, y aún así queremos que Medellín siga siendo la ciudad de la moda en el país. No reconocemos el valor que un diseñador o una marca dan a sus productos, y mucho menos estamos dispuestos a pagar por él, diciendo “yo en otra parte lo consigo más barato”

Cualquier producto de consumo se dice caro o barato por su relación costo/beneficio, y en esa medida las prendas de diseñador quizá sean costosas, pero no caras, pues cuando se compra una de ellas se está comprando exclusividad, calidad en materiales, procesos de fabricación especiales, únicos y muchas veces artesanales. A veces, inclusive, se está pagando por piezas únicas y hechas a la medida de quien las usará. Estas cualidades son las que le dan el valor, la identidad y el estilo que se reconoce a metros y hace la diferencia. Pero regatear, es decir de frente “no valoro su trabajo, por eso no le quiero pagar lo que me pide”, y así muchos se ven obligados a bajar los precios, y para lograrlo reducir en calidad de materiales, procesos o trabajadores, que terminan convirtiendo el producto final en otro más del montón, nada innovador, que de nuevo ratifica la falta de “cultura de moda” que hay en Colombia, la misma imagen que se está reflejando en el exterior.

Son valiosos los diseños de reconocidas como Olga Piedrahita y Beatriz Camacho; también de la joyería contemporánea de Juanita Álvarez, los accesorios de alma y cuerpo tropical de Alfonso Mendoca, y las historias de sensualidad, romance y misterio que Johanna Isaac nos cuenta en cada una de las prendas de su marcaAmullete. Ellos son algunos de los diseñadores que le apostaron a la industria nacional, y son excelentes ejemplos de cómo hacer moda colombiana.





















Quizas…
Cambiar y reestructurar la concepción de la moda en Colombia, sólo se puede lograr con un trabajo conjunto de todos los actores implicados en el sector. Educar al consumidor acerca del valor de un producto de moda, darle la seriedad como industria desde los medios de comunicación, promover desde el gobierno y las instituciones, la compra y el apoyo a la industria nacional, tomando como ejemplo países como Italia, donde décadas atrás, el gobierno en apoyo a la creciente industria de la moda implementó el “Made in Italy”, ahora “Design in Italy”, buscando también que el mundo dejara de pensar el país sólo bajo los conceptos de mafia y spaguetti; y dejando ver a partir de ese momento marcas como Armani o Versace pisar pasarelas mundiales y convertirse en íconos de la moda internacional.

Y finalmente, quizás la creación de un ente supervisor enfocado sólo al sector de la moda, como por ejemplo la Camera Nazionale della Moda Italiana, en Italia, o el CFDA, en los Estados Unidos; que hasta hoy el más cercano a esto ha sido Inexmoda, pueda ser una solución, Ente que organice sólo una muestra comercial, dos veces al año, (un evento por cada temporada), para el público internacional, y pacte como sector con las demás ferias y eventos, para que estos sigan sólo a nivel nacional. Este ente supervisor también debería encargarse de hacer curaduría con el fin de asegurar y aumentar el nivel de las colecciones que en el desfilen, y que estas cumplan con los requisitos de ser realmente propuestas de marcas o diseñadores que tengan identidad, que muestren innovación, creatividad y calidad al mundo.

En Francia la moda es motivo de orgullo nacional, además de la primera industria en la balanza comercial; en Italia, por su parte, la industria de la moda es la segunda después del turismo. Datos como estos dejan mucho que pensar a todos aquellos que dicen vivir en un “país de moda” y también a todos los que queremos que algún día, no muy lejano, si lleguemos a serlo.


Tatiana Moreno Penagos
Productora & Stylist de Moda

Edición: 
Laura Gómez Moreno