Luego de tres días en Marrakech arrancamos nuestro viaje en por Marruecos, rumbo al Desierto del Sahara. Alquilamos un carro que nos entregaron en el aeropuerto de Marrakech, compramos agua y cositas para el camino en un super mercado (allá los frutos secos son muy baratos y deliciosos), pusimos una playlist que habíamos hecho previamente, google maps y a rodar!


Nuestra primera parada antes de llegar a Merzouga, en el Sahara, fue la ciudad de Ouarzazate, esta pequeña ciudad es prácticamente un estudio cinematográfico toda, en ella se han rodado muchas películas y series de tv que se desarrollan o necesitan locaciones de desierto; y lugares como Ait Ben Haddou, donde grabaron varias escenas de Game of Thrones. No se si sea efecto del cine, pero me dio la impresión que es la ciudad más abierta a los turistas, no sientes que nadie te mire raro e incluso allá fue la única vez en todo el viaje que use shorts, de resto fueron vestidos holgados y largos.

Para mi el tema de la comida fue un poco complicado, porque la comida tradicional marroquí es el Tajín, que es como una especie de sudado de pollo, cordero y verduras; y a mi el sudado no me gusta (es cierto, perdón jajajajaj), pero como todo en la vida se soluciona de alguna manera, comí prácticamente todo el paseo “brochettes de poulet” la cosa con estas brochetas de pollo es que “poulet” puede ser, pollo, gallina o paloma… si, paloma y a veces sabían rarito… pero todo es parte del paseo. Eso si… las conservas artesanales para untarle al pan o a las crepes al desayuno, son deliciosassssss!

Siguiendo nuestro camino rumbo al desierto los paisajes eran como de película, sobretodo cuando íbamos llegando a un par de cañones llamados las Gargantas del Todra y del Dades, que los nativos Bereberes dicen que son las puertas del Sahara. Todo esto para llegar tipo 5 de la tarde a Merzouga, dónde dejamos el carro en un “hotel” y lo pongo entre comillas, porque uno se pregunta muchooooo, si realmente esa casa con parqueaderos, dos sillas y un baño, es el lugar dónde te dijeron que hay que llegar, da un poco de desconfianza al principio, hasta que al otro lado ves todos los camellos “parqueados” y listos, para entrar al desierto a pasar la noche en un campamento.

 

Llegamos al Sahara!

Antes de seguir debo decirles que antes de ver estos camellos (que realmente son dromedarios, porque tienen solo 1 joroba, pero yo les voy a seguir diciendo camellos), yo ya había pasado mi emoción de niña chiquita al verlos libres por ahí en medio de la carretera, tanto que hice que Diego (mi novio) parara el carro en la mitad de la nada para tomarles una foto! 😉 Yo se que ustedes me entienden jajajaja.

Montarse es una experiencia muy divertida, ellos están sentaditos para que uno alcance, cuando se paran y uno queda como en un segundo piso. Al empezar a entrar al desierto, se ven sobre las dunas las caravanas de camellos uno detrás del otro y como además es la hora del atardecer todo parece mágico. Antes de llegar al campamento, nuestro guía nos preguntó si queríamos bajarnos a caminar sobre la arena, subir una duna y hacer sandboarding; cómo decirle que no! La arena del desierto es fría! Yo no lo podía creer y la temperatura del ambiente eran 32 grados, es un poco difícil caminar y lo mejor es hacerlo descalzo o en chanclas cómo hacen los guías, así que todos los que creen que los tenis son la mejor opción… olvídenlo! Subir la duna fue lento, pero bajar en la tabla esquiando sobre la arena es increíble.

Cayó la noche y llegamos al campamento, se llamaba Desert camp Bouchedor, nos entregaron nuestra carpa que tenía todas las comodidades y luego sirvieron la comida. Cenamos comida típica marroquí, y luego salimos para estar alrededor del la fogata al ritmo de música de tambores, tocados por los Bereberes, mientras bajaba un poco el calor del ambiente para irnos a dormir, porque la madrugada que seguía era a las 3am, que te despiertan del campamento para ver las estrellas y el amanecer… Nos acostamos a dormir con mucho calor, pero al amanecer la temperatura cae por completo y cuando nos despertaron para ver el espectáculo que es el cielo estrellado y el amanecer en el desierto, fue necesario un suéter o la cobija 😉

Uno de mis highlight del paseo fue el desierto de Sahara, imperdible si visitan Marruecos, y de ahí el paseo siguió hacia el norte, rumbo a la ciudad de Fez… pero como esto ya está muy largo, se los cuento en el post que sigue.

Besos…

Tati

@ICONAtatiana

tatiana.moreno.penagos@gmail.com